Arquitectura metálica para el ocio II

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Dic

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Arquitectura metálica para el ocio II

Continuamos con nuestras recomendaciones para todos a los que, como a nosotros, os apasiona la arquitectura metálica. En este segundo capítulo nos vamos a centrar en la ciudad de Alicante.

Como es lógico, en nuestra lista de edificios a visitar, encontramos una estación y un mercado, ya que las fechas de construcciones y los usos de estos edificios son propicios para dotar de protagonismo a las estructuras metálicas. Pero Alicante también tiene otras sorpresas que desvelarnos.

Estación de Benalúa

Alicante-Benalúa, también conocida coloquialmente como la estación de «Andaluces», fue una estación ferroviaria de carácter terminal que estuvo operativa entre 1888 y 1974. Construida por la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, desde la inauguración de la línea Murcia-Alicante en 1884 hasta su inauguración, solo había habido un sencillo edificio de viajeros. Recibe su nombre por estar situada en el barrio de Benalúa.

La Compañía de los Ferrocarriles Andaluces (CFA) fue una importante empresa ferroviaria española que existió durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, nacida a partir de la unión de pequeñas empresas ferroviarias que existían en Andalucía. La línea Murcia-Alicante era la única que la compañía tenía fuera de Andalucía.

En 1941 la estación quedó integrada en la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE) y en 1974 dejó de prestar servicios y se empleó​ como depósito de material.

En la actualidad el edificio de viajeros ha sido restaurado y ocupa la sede de la Casa Mediterráneo, un consorcio público que se configura como un instrumento de diplomacia pública cuyo objetivo fundamental consiste en el fomento del conocimiento mutuo y el acercamiento entre España y el resto de los países de la cuenca mediterránea, en áreas tan diversas como la cultura, la economía, el cambio climático, la igualdad de género o la innovación científica y tecnológica.

Debido a las circunstancias actuales se ofertan visitas guiadas previa inscripción que son publicitadas en sus redes sociales.

Mercado central

El Mercado Central de Alicante es un edificio con elementos de inspiración modernista, de estilo ecléctico, con una variada mezcla de elementos ornamentales modernistas, (el arco de la entrada, el juego de texturas en los materiales, los azulejos), con otros de ascendencia casticista (pináculos herrerianos, volutas jónicas), ideado por J. Vidal Ramos.

Se construyó entre 1911 y 1912, sobre la muralla del S. XVIII que circundaba Alicante. Consta de dos plantas, una de ellas en semisótano, debido a las pendientes de las calles circundantes.

La fachada principal está presidida por una gran escalinata. La envolvente, que no tiene función resistente, se resuelve con materiales ligeros y acristalados en los laterales, y con ladrillo en las fachadas principales. Los huecos se disponen verticalmente, intercalándose las bandas de macizo y hueco que recorren de arriba a abajo la planta principal.

Su sistema estructural porticado organiza el espacio interior con tres naves de tipo basilical. Estructuralmente, para conseguir un espacio más diáfano, se recurre a un sistema de pilares y cerchas de acero laminado. Las cubiertas inclinadas hacia los laterales y fraccionadas a cierta altura permiten una adecuada iluminación cenital.

La fachada posterior se encuentra en la plaza 25 de Mayo, nombre que recibe en memoria a las más de 300 víctimas que se cobró el bombardeo sufrido en el Mercado Central durante la Guerra Civil, el 25 de mayo de 1938, uno de los ataques aéreos más sangrientos e indiscriminados.

Lonja de pescado

Ubicada frente al muelle de Poniente, se trata de un curioso edificio de estilo historicista con elementos magrebíes, construido a principios del siglo XX (1917-1921) y concebido por Próspero Lafarga, quien, conocido por su gusto por el arte clásico y árabe norteafricano, combinó su estilo con una estructura pensada específicamente para la venta y el airamiento del pescado.

El edificio fue organizado en una continuación de espacios abiertos y cerrados, mediante su estructura metálica vista y cubierta ligera que es, en parte, translúcida.​ Sus motivos ornamentales son de influencia norteafricana, con arcos de herradura, rótulos que recuerdan la escritura árabe y merlones de perfil quebrado.​

El edificio, compuesto por una nave longitudinal con varios transversales que dejan entre ellos grandes patios semi-interiores, se rehabilitó y desde 1992 se utiliza como sala de exposiciones.

Las cigarreras

Otro centro cultural importante de la ciudad es el de Las Cigarreras. Tiene su sede en tres espaciosas naves de la antigua Fábricas de Tabacos que han sido rehabilitadas, en las que aunque no exista un predominio de las estructuras metálicas, posee ese aire industrial que tanto nos gusta.

Pero aunque la popular Tabacalera, creada a principios del S. XIX., conforma un conjunto arquitectónico sobresaliente del patrimonio urbano, lo que más llama nuestra atención se encuentra fuera de este edificio. Una estructura metálica de 20 metros de altura, concebida en su origen como soporte de las instalaciones del centro cultural y cartelería del mismo que ha sido reutilizada y convertida en el primer jardín vertical de la ciudad. Un jardín en el que podemos encontrar plantas autóctonas y de gran formato, seleccionadas en cuatro niveles: palmáceas, arbustivas del mediterráneo, gramíneas y ágaves.

Aunque ha sido pensado para ser transitable en el futuro, a día de hoy no está totalmente abierto al público. Este espacio funciona como un laboratorio de jardinería asociado a programas culturales y experimentales organizados por el centro, además de ser un poderoso reclamo visual.

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